Paraísos fiscales: el negocio de bajar impuestos

Existe un fenómeno económico en todo el mundo que provoca la pérdida de 352 mil millones de euros en impuestos al año, a pesar de ser perseguido -con mayor o menor eficacia- por las autoridades fiscales. Países como Holanda o Luxemburgo en Europa, facilitan con su legislación que esta evasión y elusión de impuestos tenga lugar sin que se les pueda acusar de nada más que de inmorales. Los paraísos fiscales europeos proporcionan un oasis en medio de un desierto de impuestos para quienes los consideran desmesurados. 

Desde que El Rubius, el famoso youtuber, anunció su marcha a Andorra, la cuestión de los paraísos fiscales ha adquirido aún más protagonismo. En este artículo no se profundizará en esta parte del debate, sino en las consecuencias de la existencia de paraísos fiscales para el resto del mundo. Los youtubers y demás celebridades no son los únicos que han hecho uso de lagunas fiscales, las grandes empresas practican la elusión y la evasión en mayor medida. Como Netflix o Google, que en 2019 declaró sus beneficios en Bermudas -a pesar de tener su sede en Irlanda- pagando una tasa de impuestos sobre beneficios de tan solo el 2,4%. 

También las empresas españolas hacen gala de esta picaresca. En el informe sobre el Ibex 35 del año 2019 se destaca el hecho de que, si bien las filiales en paraísos fiscales de sus empresas han disminuido de 805 a 740, siguen siendo casi el triple de las que había hace una década. Banco Santander, ACS y Repsol encabezan el ranking de las empresas made in Spain que más sedes tienen en paraísos fiscales. 

¿Qué es un paraíso fiscal? 

La Agencia Tributaria los define como:  “territorios de baja o nula tributación que, mediante normas específicas internas, garantizan la opacidad de las transacciones, con la ausencia absoluta de registros, formalidades y controles”. 

Según Intermón Oxfam son  “jurisdicciones o territorios que han adoptado intencionadamente marcos fiscales y legales que permiten a los no residentes —personas físicas o jurídicas— reducir al mínimo el importe de impuestos que deben pagar donde realizan una actividad económica sustancial”.

Así pues, hay dos características principales que deben darse en un país para que este sea calificado como paraíso fiscal. 

En primer lugar, en los paraísos fiscales la carga fiscal de los ciudadanos es muy pequeña o, en ocasiones, inexistente. Aunque no se puede categorizar a un país como paraíso fiscal únicamente por tener una presión fiscal baja. Rumanía (26,8%) o Bulgaria (30,3%) son de los países de la UE que menos presión fiscal tienen, pero no son considerados paraísos fiscales. En cambio Irlanda (22,7%) y Suiza (27,4%), clasificados dentro de algunas listas, ya cumplen la primera característica. 

El segundo requisito es la falta de transparencia fiscal, esencialmente haciendo uso del secreto bancario, por el que una entidad no puede compartir legalmente los datos económicos de sus clientes con otros países. Esta opacidad favorece que a pesar de las leyes de la UE contra la transparencia fiscal, muchos países se escuden en el secreto bancario para eludir las sanciones del organismo comunitario. Otros países ya han cedido ante las presiones de transparencia de la UE y la OCDE; como Suiza, que en septiembre de 2018 se deshizo del secreto bancario vigente en el país desde 1934. 

Tanto la UE como la OCDE comparten el mismo enfoque en la transparencia para incluir un país en la lista negra de paraísos fiscales, lo que provoca que muchos países europeos no se incluyan, a pesar de provocar grandes pérdidas económicas a otros países a través de la evasión y elusión de impuestos. 

Es pertinente hacer un inciso para establecer una distinción entre evasión y elusión. En la primera se evita el pago de impuestos de forma ilegal y en la segunda se reduce o evita el pago de impuestos, esta vez dentro de un marco legal. 

Unas listas negras que no convencen 

Como decíamos, los estándares de la UE para que un país se añada a la lista negra de paraísos fiscales no satisfacen a muchos expertos. El informe de Intermón Oxfam del año 2019 denuncia que si la UE continúa aplicando estos métodos, casi todos los paraísos fiscales reales acabarán siendo eliminados de las listas. De hecho, de los nueve que la organización menciona en su informe, solo Panamá sigue en la lista negra de la UE en 2020

Según Intermón Oxfam Holanda, Luxemburgo, Hong Kong, Islas Vírgenes Inglesas, Bermudas, Islas Caimán, Irlanda y Singapur refugian al 85% de las entidades que usan sus territorios por razones fiscales. Llama la atención que ninguno de estos estados aparecen en la lista actualizada de la UE. Es más, Intermón Oxfam asegura que más de 23 jurisdicciones deberían haber formado parte de la lista negra de 2019, basándose en los criterios de la propia UE. 

Esto se debe, según el informe, a que la comunidad europea busca prácticas fiscales que dan un trato selectivo únicamente a sectores extranjeros. Además, basa gran parte de su legislación en el aspecto del intercambio de información con los estados. El estudio asegura que en el caso de los países europeos, la razón por la que no están incluidos es porque, al formar parte de la comunidad, se presupone que ya cumplen en gran parte sus criterios. Algo similar ha sucedido en la lista de la OCDE, en la que ningún país europeo ha sido catalogado como paraíso fiscal.  

Por otro lado, el informe rompe una lanza a favor de los intentos de la UE, reconociendo que se ha puesto fin a las irregularidades en casi 40 países en los que se han reformado más de 100 prácticas perjudiciales fiscalmente. 

A las críticas se suma el informe sobre el estado de la justicia fiscal en 2020 de Tax Justice Network, el cual ha elaborado una lista a través del Índice de Paraísos Fiscales Corporativos (CTHI). Este clasifica cada país en función a la intensidad con la que los sistemas fiscales y financieros nacionales sirven como herramienta para las empresas que quieren pagar menos impuestos, combinándola con el peso del país en la escala mundial.  Ocupan los tres primeros puestos: las Islas Vírgenes Británicas, Bermudas e Islas Caimán. El cuarto, quinto y sexto puesto corresponde a tres naciones europeas: Países Bajos, Suiza y Luxemburgo. 

Tax Justice Network ha elaborado del mismo modo el Índice de Secreto Fiscal, cuyo pódium ocupan Islas Caimán, Estados Unidos y Suiza. El resto de países de la OCDE son responsables del 49% de todo el secreto financiero de todo el mundo. Si bien es cierto que el secreto financiero de todo el mundo ha disminuido en los últimos años, gracias a las leyes impuestas en este ámbito, en países como Estados Unidos y Reino Unido sigue aumentando. 

Índice de secreto financiero (Fuente: Tax Justice Network)

Pérdidas de miles de millones en todo el mundo

El informe de Tax Justice Network denuncia que 352 mil millones de euros en impuestos se pierden al año en todo el mundo por culpa de las irregularidades que tienen lugar en los paraísos fiscales de los que hablamos. La cifra equivale al 9,2% de los presupuestos sanitarios de cada país. 

De estos 352 mil millones de euros, 200 mil millones corresponden a las pérdidas ocasionadas por las multinacionales que transfieren sus ganancias a paraísos fiscales para pagar menos impuestos de los que deberían pagar en los países en los que sus actividades tienen lugar. Las personas adineradas también tienen su parte de culpa, la pérdida de 150 mil millones de euros les corresponde a ellas. El 98% de esta gran cantidad de pérdidas fiscales son responsabilidad de los países de ingresos más altos, que son a su vez los que más pierden por evasión fiscal privada, con un 1,2% de pérdidas, frente al 0.3% de los países de ingresos más bajos.

Intermón Oxfam estima que en 2015 Francia, Alemania, Italia y España perdieron 35.100 millones de euros en ingresos fiscales debido a la evasión fiscal. Estados Unidos es, con diferencia, el que más pierde. Según los datos del informe de Tax Justice Network, los estadounidenses pierden en total casi 90 mil millones de euros al año. En el caso de España, la pérdida total entre evasión y elusión fiscal supera los 4 mil millones de euros al año. 

Todo este problema tiene lugar después de que en las últimas dos décadas la mayor parte de países del mundo hayan bajado los impuestos corporativos. Si en la década de los 80 la media mundial estaba en un 46,52% al ajustarlo con el PIB, en la actualidad la media se encuentra en el 25,85%, según un informe de Tax Foundation. Esto ha provocado una especie de carrera entre los estados para rebajar aún más este tipo de impuestos y atraer a más empresas y multinacionales que quieran ahorrarse el pago de contribuciones. Por ejemplo, en Malta las empresas de publicidad y demás servicios en internet apenas tributan, y en las Islas Vírgenes Británicas o las Islas Caimán ni siquiera existe un impuesto general sobre la renta de las sociedades. 

Hungría, Montenegro y Andorra son los países de la UE en los que menos porcentaje de impuestos corporativos se pagan, con un 9% los dos primeros y un 10% el tercero. 

Pero si bajas un impuesto y quieres mantener en buen estado los servicios públicos -como los hospitales públicos, tan fundamentales en medio de una pandemia como la que estamos viviendo- tienes que subir otro. En muchos de estos países, el escogido ha sido el IVA. De hecho, Hungría (uno de los países que anteriormente hemos mencionado como los que menos impuestos corporativos cobran) tiene el porcentaje más alto de IVA en la UE, con un tipo normal del 27%. 

Respecto a los países que más dinero hacen perder al resto, el informe de Tax Justice Network señala en primer puesto a las Islas Caimán, en las que -como ya hemos dicho- no existe un impuesto de sociedades. En segundo puesto está Reino Unido que junto con Países Bajos, Luxemburgo y Suiza es conocido como “el eje de la evasión fiscal”, siendo responsables de la mitad de las pérdidas monetarias por abuso fiscal corporativo. 

Medidas contra los paraísos fiscales

La Agencia Tributaria establece en la primera disposición adicional de la Ley 36/2006, del 29 de noviembre, una serie de medidas para la prevención del fraude fiscal que, de nuevo, se centran únicamente en la transparencia, disponiendo que aquellos países que firmen con España un acuerdo de intercambio de información en materia tributaria dejarán de tener la consideración de paraísos fiscales.

La cumbre del G-20 de 2009 marcó el pistoletazo de salida para la lucha contra los paraísos fiscales en la UE, que se centraba en sancionar a aquellos países que no cumpliesen con las normas de transparencia de la OCDE.  Desde el 1 de enero de 2019 al entrar en vigor una normativa para combatir la ingeniería fiscal agresiva de las multinacionales, los países de la Unión Europea podrán gravar los beneficios desviados artificialmente por las empresas de un país a otro mediante un mecanismo que se activará cuando el tipo impositivo efectivo (el porcentaje sobre la base del impuesto en concreto ya sea IRPF o IS) del país donde se encuentra la filial sea menos de la mitad del correspondiente al Estado miembro afectado.

A pesar de estas regulaciones Tax Justice Network denuncia una ausencia de normas internacionales precisas para respaldar la tributación directa sobre las ganancias corporativas móviles internacionalmente, y sobre los activos personales y las fuentes de ingresos ubicados en el extranjero. 

El informe lamenta que no exista un método preciso de gravar directamente a los gigantes corporativos y a los millonarios que pueden mover sus ganancias y riqueza por todo el mundo, provocando graves consecuencias para el resto del mundo. Las principales son la debilitación de la capacidad de los trabajadores de crear y mantener un valor económico dentro de sus comunidades y la acentuación de las desigualdades entre países, situando a los países de bajos ingresos en desventaja para sumar a sus arcas necesarios ingresos fiscales. 

En el informe se proponen una serie de soluciones: en primer lugar, una recaudación de ingresos que no promueva desigualdades; segundo, que la recaudación se realice en el mismo lugar en el que tiene lugar la actividad económica; y por último, si el aumento de impuestos debe tener lugar en tiempos difíciles, que provenga de aquellos que más ingresos obtienen. 

Las leyes no son suficientemente eficaces para luchar contra los paraísos fiscales; aunque ninguno ha conseguido evitar evolucionar hacia una legislación menos opaca, aún queda mucho trabajo pendiente en esta materia, solo hace falta mirar las cifras de las pérdidas que los paraísos fiscales acarrean al resto de países. Mientras la Unión Europea no tome más medidas al respecto, ignorando el problema en sus políticas presupuestarias, los países que pierden dinero por malas prácticas fiscales -que se realizan dentro de la propia unión- seguirán viéndose obligados a subir otros impuestos para cumplir con los límites de déficit y equilibrio presupuestario.  

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s