La clave de las medidas de los países ante el COVID-19

El virus SARS-CoV-2 ha contagiado ya a más de 2 millones de personas y ha provocado el fallecimiento de más de 156.000 en todo el mundo después de que la OMS declarase la pandemia global el 11 de marzo. Estados Unidos encabeza la lista de casos positivos con más de 700.000, seguido de España con casi 200.000 casos e Italia con más de 175.000. Los gobiernos han tomado las medidas que han creído oportunas en cada caso, pudiendo haber agravado o reducido el impacto del virus según la velocidad de su respuesta o el nivel de restricción de las medidas impuestas.

El COVID-19 no ha afectado a todos los países por igual y es inevitable preguntarse si las acciones del gobierno pertinente han tenido algo que ver. Una cosa está clara: los países no actuaron en coordinación. Cada gobierno implantó las medidas contra el coronavirus de una forma y en un momento diferente. La universidad de Oxford ha publicado un estudio en el que analiza las diferentes reacciones en los distintos gobiernos en relación con el nivel de restricción y el número de casos positivos. La investigación se basa en las medidas más comunes que se repiten en los países, como la cancelación de eventos públicos, el cierre de escuelas o la movilidad nacional restringida y el momento en el que se tomaron.

Así pues, el estudio también calcula la eficacia de las respuestas de los gobiernos según el índice de restricción. En base a las medidas y los casos positivos la investigación de la universidad de Oxford establece la relación entre restricción de las medidas e impacto del COVID. De esta forma, el estudio muestra cómo aquellos países que reaccionaron en marzo con medidas más estrictas, como por ejemplo Vietnam o Hong Kong, lograron controlar el contagio de coronavirus entre su población.

Comparación entre el número de casos y la exigencia de las medidas entre diversos países

En todo caso aún no se sabe a ciencia cierta por qué en algunos lugares el COVID-19 se ha propagado de forma tan desmedida. También hay que tener en cuenta que el número de pruebas diagnósticas realizadas por cada país aún no confirma la totalidad de casos positivos que se corresponden con la realidad. En este sentido, es posible que países como Siria, Nueva Guinea o Libia tengan más casos positivos de los reconocidos oficialmente debido a la escasez de test realizados.

Teniendo esto en cuenta, es inevitable establecer una relación entre la velocidad de reacción de los gobiernos y la propagación del virus. Según la base de datos creada por la universidad de Oxford para su estudio se puede observar cómo algunos países que tomaron medidas más rápidamente han logrado controlar la pandemia, mientras que aquellos que no lo hicieron con antelación se enfrentan a unas cifras considerables de casos positivos.

Fuente: Universidad de Oxford

El principio: China

El 31 de diciembre del año 2019 las autoridades chinas alertan sobre una neumonía extraña que cada vez es más frecuente en la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan. 11 días después muere la primera persona debido al contagio con el nuevo coronavirus, ya hay casi 60 positivos. El 20 de enero el Gobierno chino decide cancelar eventos públicos y la población recibe información a través de la primera campaña publicitaria oficial contra el COVID-19, por entonces ya había más de 230 casos confirmados en China y comienzan a darse también positivos en Tailandia, Japón y Corea del Sur. Mientras las cifras aumentan hasta superar el millar China cierra comercios y escuelas, prohíbe el viaje internacional y el transporte público. El 23 de enero se decreta la primera cuarentena en Hubei.

Todas estas medidas se llevaron a cabo después de que tuviera lugar la décima muerte por coronavirus, excepto la cancelación de eventos públicos que se decretó dos días antes. El 25 de marzo se levantó la cuarentena en Hubei con más de 81.600 casos positivos en aquel momento y 68.128 actualmente.

La reacción del gobierno de China es alabada por unos y cuestionada por otros. Hay voces que felicitan al presidente chino, Xi Jinping, por su transparencia y rapidez alertando al resto de países sobre la presencia del nuevo coronavirus, mientras que hay quienes señalan que la transparencia en esta situación no ha sido mayor que a la que nos tiene acostumbrados el gigante asiático, es decir, insuficiente. Los críticos con China, como Macron y Merkel, no pasan por alto el hecho de que en diciembre ya se conocían los primeros casos de esa neumonía extraña en la que se acabó convirtiendo el COVID-19, pero las autoridades no informaron hasta finales de ese mes.

Todo ello ha dado pie a que los bulos y las teorías conspirativas se extiendan por todo el mundo. La más popular es que el SARS-coV-2 fue fabricado en un laboratorio, idea que ya ha descartado un equipo de científicos. A través de un artículo publicado en la revista Nature Medicine los científicos afirman que el COVID-19 no puede tener su origen en la manipulación en un laboratorio ya que sus datos genéticos no derivan de ningún esqueleto de virus usado previamente. Su origen es, por tanto, natural.  A pesar de ello la teoría sigue vigente, incluso Donal Trump insinuó en una rueda de prensa su apoyo a esta teoría cuando fue preguntado por un periodista al respecto, respondiendo: “Cada vez oímos más esa teoría”. El presidente respondió a la pregunta sin llegar a desmentir esta teoría.

El país con más casos positivos: Estados Unidos

Estados Unidos es el país con más casos de COVID registrados, el total asciende a más de 735.000 positivos y cerca de 39.300 muertes. Sólo en el estado de Nueva York las cifras ascienden a 135.527 positivos y más de 13.000 muertes. Todo ello a un ritmo vertiginoso, ya que el primer caso se detectó el día 1 de marzo. Cabe destacar que en el país se han realizado 3.420.394 de pruebas diagnósticas.

Donald Trump ha pasado de quitarle importancia a la nueva gripe, asegurando que lo único que debían hacer era mantenerse limpios a tomar medidas sociales contra el SARS-coV-2. A pesar de sus reticencias iniciales Trump declara la emergencia nacional el 13 de marzo. A partir de entonces los casos en el país se dispararon hasta superar el total de los positivos en España, Italia, Francia y Alemania.

La décima muerte por coronavirus en EEUU tuvo lugar el día 5 de marzo, había ya cerca de 160 positivos. Ese mismo día se cerraron las escuelas y una semana después se cancelaron los eventos públicos. A continuación, se cerró el tráfico internacional se cerraron establecimientos y se restringió la movilidad a lo largo del territorio nacional.

Dado que Estados Unidos es un estado federal, la responsabilidad de establecer o no cuarentena en los diferentes estados era de los gobernadores y gobernadoras, no del presidente. Los primeros en establecerla fueron California, Nuevo México, Nueva York, Illinois, Oregón, Washington. Nueva Jersey, Connecticut, Luisiana, Delaware y Ohio el día 25 de marzo. Después se sumaron otras como Florida, Georgia, Mississippi, Nevada, Hawaii, Idaho o Indiana. Se calcula, por tanto, que más de 80% de los americanos están bajo cuarentena.  A pesar de todo ello las cifras no dejan de subir en el país.

No obstante, aunque el país sigue sumando casos sin un descenso significativo en la curva, el 16 de abril Trump presentó un plan de reapertura económica y social pos-coronavirus por el que, mediante tres fases, se pondría fin a las medidas de confinamiento por parte de los estados, tras el anuncio las bolsas rebotaron al alza. El presidente no puede tomar la decisión definitiva, de nuevo ese papel le corresponde a los gobernadores y gobernadoras. Montana, Texas Vermont, Ohio, Dakota del Norte e Idaho ya han anunciado que seguirán el plan de Trump y comenzarán a eliminar restricciones. Además, de esta manera responde a las protestas sociales que están teniendo lugar en estados, como Michigan, contra el confinamiento en las que los manifestantes piden una reapertura de los comercios, escuelas y lugares de trabajo. Durante las últimas 4 semanas el paro ha aumentado hasta llegar a los 22 millones de desempleados.

Otra de las características de la estrategia de la política de Trump frente al nuevo coronavirus ha sido desoír lo que sus principales asesores sanitarios le aconsejan y desacreditar a los científicos en su labor en la lucha del COVID. El 15 de abril el presidente estadounidense anuncia que retirará toda su financiación a la OMS ya que, a su parecer, no ha sabido responder ante la pandemia. Estados Unidos aportaba un tercio de la financiación de la OMS, lo que equivale a 400 millones de euros anuales.

La reacción de los países europeos contra la pandemia

En Europa la reacción de los países no fue acompasada. Italia fue en un principio el principal foco de contagios que se extendió por el resto del continente hasta que el 13 de marzo la OMS declaró que el nuevo epicentro de la pandemia era Europa. Hoy en día España ha superado al país transalpino con más de 195.000 positivos en el momento de la redacción de esta entrada, Italia le sigue con cerca de 176.000 casos. En cambio, el número de víctimas es mayor aún en Italia, con 23.660 frente a los 20.453 fallecimientos en nuestro país.

España

El primer caso positivo en nuestro país se detectó oficialmente el 31 de enero en La Gomera y el primer fallecimiento tuvo lugar el 13 de febrero, pero oficialmente se detectó el 27 de febrero, después de que Sanidad cambiase su criterio de definición de casos. La décima muerte ocurrió el 10 de marzo cuando ya había más de 400 positivos, ese mismo día se anularon los viajes internacionales.

Cuatro días después, el 14 de marzo, Pedro Sánchez decretaba el estado de alarma en España que implicaba el cierre de los comercios no esenciales, la restricción de la movilidad dentro del territorio nacional, la cancelación de eventos públicos y la cuarentena para los ciudadanos dentro del territorio español. Por entonces había 4231 casos positivos confirmados y 120 muertes. Al día siguiente se pusieron en marcha restricciones en el transporte público. Las escuelas dejaron de dar clase el lunes 16 de marzo y a partir de la medianoche de ese mismo día se estableció el control de fronteras españolas. Durante 10 días, desde el 30 de marzo hasta el 9 de abril la realización de actividades no esenciales se prohibió. Por el momento en nuestro país se han realizado 930.230 pruebas diagnósticas.   

En España, además de criticar la lenta reacción del gobierno, se ha criticado que el 8 de marzo no se impidiera la realización de diversos actos multitudinarios. La derecha y la extrema derecha ha ido más allá, acusando a las manifestaciones del 8M de ser los principales focos de contagio en España, aunque ese mismo día Vox celebró también un mitin en Vistalegre al que acudieron 9.000 asistentes y también se celebraron varios partidos como los de la Liga de fútbol y la Liga ABC.

Se prevé que el estado de alarma se prorrogue hasta el 9 de mayo. El gobierno ya ha comenzado a proponer una relajación en las medidas de confinamiento anunciando que los niños podrán salir de forma controlada a partir del 27 de abril y que se podría iniciar un des-confinamiento por comunidades autónomas.

Además, el gobierno ha sido criticado por el caos a la hora de informar durante los últimos días sobre las cifras de positivos y fallecidos que les comunicaban desde las diferentes Comunidades Autónomas, ya que cada una ha contabilizado los casos de una forma diferente. A pesar de las críticas en las previsiones que el CIS ha publicado en el mes de abril preguntados sobre la confianza que depositan en la política que lleva a cabo el Gobierno frente a la crisis un 36% de españoles afirma tener bastante confianza.

Pregunta del CIS de abril de 2020

Italia

La reacción del gobierno italiano de Guiseppe Conte ha sido también muy criticada debido a la indecisión y la lentitud en la aplicación de medidas. Varios municipios de la provincia más afectada, Lombardía, fueron confinados el 20 de febrero, después de que el primer positivo fuese detectado el 31 de enero. El tráfico internacional se cerró también durante los últimos días del mes de enero, pero no fue hasta el 21 de febrero cuando el gobierno limitó la movilidad interna y prohibió la realización de las actividades no esenciales. Dos días después se decretó el cierre de escuelas.

La décima muerte en Italia tuvo lugar el día 26 de febrero, después de dos días se cerraron establecimientos, el 4 de marzo se cancelaron todos los eventos públicos y a la semana se limitó el acceso al transporte público y se declaró la cuarentena nacional con más de 9.000 casos positivos y 463 muertes. Además, el 21 de marzo se prohibieron las actividades esenciales. Las medidas de confinamiento seguirán vigentes hasta el 3 de mayo, pero el gobierno ya ha comenzado a reabrir algunos comercios no esenciales como librerías, papelerías o tiendas de ropa infantil.

Francia

Francia fue el país en el que se registró la primera muerte fuera de Asia, el 15 de febrero, y ahora es el tercer país con más positivos de Europa, más de 152.000. El primer caso positivo se detectó el 30 de enero, mientras que la décima muerte se registró el 8 de marzo. Por el momento se han realizado 365.589 test.

El ejecutivo de Emmanuel Macron tomó dos medidas antes de que la décima muerte ocurriera: la cancelación de eventos públicos el 29 de febrero y la prohibición del tráfico internacional. Después, el 16 de marzo se declaró la cuarentena, se cerraron las escuelas, el transporte público fue restringido y al día siguiente se cerraron comercios no esenciales y se limitaron los movimientos internos.

Pero todos los problemas generados por el coronavirus no impidieron que el 15 de marzo se celebrara la primera vuelta de las elecciones presidenciales, aunque la segunda vuelta se aplazó al día siguiente. Por entonces Francia ya había confirmado 6.500 casos y cerca de 150 fallecidos.

Macron ha anunciado que finalizará el confinamiento el 11 de mayo, de una forma paulatina y, por ejemplo, no obligará a los mayores de 65 años a permanecer en sus domicilios si no lo desean.

Alemania

El primer caso en Alemania se detectó el 27 de enero y la décima muerte sucedió el 16 de marzo. Actualmente hay más de 146.000 casos positivos, pero tan sólo se registran 4.670 muertes. Algunos apuntan a que esta cifra tan baja se debe a que en Alemania se realizan muchos más test que en el resto de los países, una cantidad que hasta el momento asciende a 1.728.357 de pruebas, de forma que se detecta el virus de forma más precoz y se logra mantener un control de los enfermos, evitando su muerte. Otros apuntan a que Alemania no cuenta todos sus fallecimientos reales ya que el Instituto Robert Koch, que realiza el recuento lleva un considerable retraso confirmando las muertes.

El mismo día en que la décima muerte tuvo lugar Alemania cerró el tráfico internacional, tres días antes en algunos Lander se había decretado el cierre de escuelas y el 29 de febrero se decretó el cierre de algunos comercios, la cancelación de eventos públicos, limitaciones en el transporte público y restricciones en la movilidad nacional.

El gobierno de Angela Merkel no tiene poder absoluto ya que Alemania es un estado federal. Por tanto, como en el caso de Estados Unidos, son los Lander los que deciden las medidas concretas a aplicar. No se ha decretado el estado de alarma en el país y la cuarentena existe desde el 20 de marzo en Bavaria y Saarland. De hecho, a partir del 4 de mayo comenzarán a levantarse las restricciones en estos estados.

Reino Unido

Es el sexto país más afectado por COVID-19, con una cifra de positivos cercana a 126.000 y 16.547 muertos. Reino Unido registró su décima muerte por coronavirus el 13 de marzo, mientras que su primer caso positivo sucedió el 6 de marzo y ha realizado 438.991 pruebas diagnósticas.

El primer ministro británico Boris Johnson, que ya se ha recuperado tras haber dado positivo en coronavirus, fue el líder europeo más escéptico ante la crisis sanitaria mundial. Su política pasó de ignorar el problema, aconsejar a los ingleses que asumieran que perderían a familiares antes de tiempo a, por fin, tomar medidas más estrictas respecto al COVID-19. Las primeras se impusieron el 21 de marzo: se cerraron establecimientos y se cancelaron eventos públicos. Dos días después se decretó el confinamiento, el cierre de escuelas y se limitó la movilidad nacional. Por el momento ha decidido extender el confinamiento hasta el 7 de mayo.

Grecia

Muchos expertos han puesto a Grecia como ejemplo europeo de comportamiento frente a la pandemia. El primer caso se detectó el 12 de marzo y la décima muerte el 22 de febrero, pero el gobierno griego ya había tomado medidas antes.

Durante las dos primeras semanas de marzo el ejecutivo decretó el cierre de los colegios, la cancelación de eventos públicos, la limitación de la movilidad ciudadana en territorio nacional y se cerró el tráfico internacional en lugares clasificados como de alto riesgo. El 23 de marzo se decretó el confinamiento que comenzará a ser menos restrictivo a partir del 10 de mayo.

Los países asiáticos

Algunos países del pacífico consiguieron controlar la pandemia de coronavirus. Es el caso de Japón, que en un principio actuó con urgencia después de detectar el primer caso el 15 de febrero y la décima muerte el 11 de marzo. Las últimas semanas de febrero y la primera de marzo sirvieron para que el gobierno japonés decretase el cierre de escuelas, de comercios, la cancelación de eventos públicos, la restricción de movilidad interna y el cierre del tráfico internacional, por entonces el número de positivos no superó los 500. Se decretó el estado de emergencia el 16 de abril, al aumentar drásticamente el número de contagios que ahora ascienden a 10.797 y 236 fallecimientos.

Corea del Sur es otro de los países a los que se ha alabado por su reacción temprana, si bien ha utilizado para ello métodos que han generado suspicacias entre los expertos. El primer caso en el país se detectó el 20 de enero y la décima muerte el 26 de marzo. Al igual que Japón, todas las medidas se habían tomado ya antes de llegar al décimo fallecimiento. El país registra hoy en día más de 10.600 positivos y 236 muertes. El gobierno impuso cuarentena a todos los turistas y utilizó brazaletes electrónicos para asegurarse de que aquellos pacientes que habían dado positivo en las pruebas mantuvieran el aislamiento obligatorio, medida que aún sigue vigente. Aquellos que se salten en confinamiento podrían pasar hasta un año en la cárcel. No son pocos los expertos que piden que no se aplique este tipo de medidas que después podrían aprovechar los gobiernos para obtener información privada de los ciudadanos.

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