La clave de la situación económica provocada por la crisis del coronavirus

La pandemia de coronavirus también está afectando a la economía global, provocada por la paralización de las potencias mundiales. Los expertos auguran que, de no tomarse las medidas necesarias, los países sufrirán una crisis igual o peor que la de 2008. Mientras China comienza a dar sus primeros pasos después de su parón, la Unión Europea aún no tiene claro qué tipo de acciones económicas adoptar para evitar una crisis económica que acontecerá a consecuencia de la crisis del coronavirus.

Lo que ha pasado hasta ahora

El coronavirus, o COVID-19, se ha extendido por todo el mundo, convirtiéndose en una pandemia, provocando que una gran parte de países se hayan visto obligados a detener sus actividades económicas, principalmente aquellas relacionadas con el comercio exterior y el turismo. Todo ello ha tenido consecuencias económicas a nivel global.

Los primeros indicios de la crisis que nadie vio venir sucedieron en China. Cuando las autoridades dieron a conocer la existencia de un nuevo tipo de coronavirus, que ya había contagiado a los humanos y provocado el fallecimiento de algunos de los enfermos, los viajes al país se anularon y las aerolíneas se hundieron en bolsa. Después que China recibiera el primer paquete de estímulo para su economía, procedente de su Banco Central, el Fondo Monetario Internacional prevé una disminución de dos décimas del PIB mundial. En marzo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, preveía en febrero una caída de 0.5 puntos del PIB mundial respecto a las previsiones que se hicieron en 2019. Ahora, la OCDE calcula que cada país que haya decretado el confinamiento de la población perderá por cada mes en esa situación 2 puntos en su PIB.

Cuando el virus se extendió por todo el mundo provocó dos “lunes negros”. El 2 y el 9 de marzo las bolsas mundiales se hundieron. Durante las cuatro semanas desde la llegada del COVID- 19 a España, el Ibex 35 reaccionaba con una caída de 34.8 puntos. Las cuatro semanas posteriores a la caída de Lehman Brothers en 2008 la pérdida fue de 26.6 puntos. Esto significa que tras la crisis del coronavirus la bolsa española ha sufrido una mayor caída que en el desencadenante de la crisis de 2008, durante el mismo periodo de tiempo. Según Standard and Poor’s la economía española caerá un 1.8% este año, en este sentido, la agencia apunta que el año que viene la economía rebotará y crecerá a un ritmo de 3.1%.

Además, la Organización de Turismo Mundial estima para las llegadas de turistas en 2020 una caída entre el 1% y el 3%. Este sector, uno de los más relevantes en cuanto a su aportación al PIB español, ya había anunciado pérdidas antes de la declaración del estado de alarma. Las reservas en hoteles percibieron un 40% menos respecto al año anterior. Ahora que el estado de alarma ha obligado su cierre, muchos empresarios han optado por ofrecer alojamiento a aquellos trabajadores que se encuentran en primera línea en la lucha contra el coronavirus. 

Después de que el 28 de marzo el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunciase la paralización de toda la actividad no esencial, es frecuente escuchar referirse al estado de economía actual como “economía de guerra”, que tiene lugar cuando el Gobierno se hace cargo de la producción del país. Hasta la llegada de esta nueva medida las empresas españolas se estaban adaptando a la situación produciendo bienes de utilidad en la crisis del Coronavirus. Seat comenzó a fabricar respiradores; Puig, Repsol y Nivea producen geles hidroalcohólicos. Además de ser actos de buena fe, las empresas buscan así una solución frente a la escasa demanda de sus productos.

Pero, aun así, nuestro país ya ha comenzado a notar las consecuencias de la pandemia en este ámbito. La producción industrial ha perdido un 13.5% respecto al año anterior. Desde 1990 es la primera vez que este sector registra un porcentaje en negativo. La patronal del sector automovilístico estima que se llegará a perder entre un 50% y 60%. Mientras que a un nivel mundial las pérdidas en producción de vehículos serán de un 14%, según la consultora Moody’s.

Toda esta situación de parálisis ha provocado que, en el momento de la redacción de este artículo, más de 760.000 trabajadores hayan perdido su puesto de trabajo de forma temporal a través de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). El gobierno ha agilizado el proceso de los ERTE y ha limitado la duración para su aplicación, estableciendo que no durará más que la crisis del COVID-19. Además, ha prohibido el despido durante la pandemia.

Sin embargo, no todos los sectores han entrado en pérdidas. El valor del sector farmacéutico crece en bolsa, sobre todo el de aquellas empresas que se dedican a buscar una cura para el Coronavirus. Según la consultora Nielsen las compras de gran consumo crecieron un 71% la semana anterior a la declaración de estado de alarma. Los consumidores compraron principalmente legumbres secas, que incrementaron sus ventas en un 335%, seguidas del arroz y la pasta con un aumento del 259% y, sorprendentemente, las celulosas del hogar, entre las que se incluye el papel higiénico, se encuentran en tercer lugar con un 170% más de ventas. Otro ámbito en el que el consumo se incrementó fue el de la compra online, en un 59%.

Las medias que se han tomado y las que están por llegar

El Gobierno de España ha puesto ya en marcha un Real Decreto Ley para intentar que la economía no se resienta más de lo inevitable, con una movilización histórica de 200.000 millones de euros. Se han destinado 300 millones al refuerzo de servicios dirigidos a mayores, a personas con discapacidad o aquellos que se encuentren en situación de dependencia; al refuerzo de los dispositivos de atención a personas sin hogar; al de plantillas de centros de Servicios Sociales y residenciales y a la adquisición de EPI (equipos de protección individual). Por otro lado, el precio del gas natural no percibirá cambios durante los próximos 6 meses.  

El ejecutivo garantizará también el suministro de agua, gas y electricidad a colectivos que se consideran vulnerables. Estos ciudadanos también estarán exentos de pagar su deuda hipotecaria mientras dure la crisis del COVID-19.

Después de que se declarase el estado de emergencia, todos aquellos autónomos cuyas actividades laborales queden suspendidas por la crisis podrán solicitar una prestación, siempre y cuando la facturación del mes anterior a su solicitud disminuyera un 75% respecto al semestre anterior. La cuantía de esta prestación se aplicará sobre el 70% de la base, aunque no se llegue al periodo mínimo de cotización. Además, los autónomos seguirán cotizando mientras reciban esta prestación. También se ha aprobado una línea de avales para empresas y autónomos con un importa máximo de 100.000 millones de euros.

En cuanto al empleo, después del día 30 de marzo, aquellos trabajadores y trabajadoras de actividades no esenciales interrumpirán su actividad, que tendrán que recuperar antes del 31 de diciembre de este año. Además, en el Real Decreto Ley, el Gobierno prohíbe el despido por causas relacionadas a la pandemia, así como anular contratos temporales. En cuanto a los trabajadores a los que se les haya aplicado un ERTE, cobrarán la prestación por desempleo, aunque no cumplan con la cotización mínima y no consumirán paro.

Sobre la acción europea no hay un rumbo fijo. Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Guiseppe Conte lideran uno de los dos bandos en los que están divididos los líderes europeos, apoyados por los líderes de Bélgica, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Portugal y Eslovenia. Todos ellos están a favor de la emisión de coronabonos, unos eurobonos que estarían destinados a mitigar la crisis económica que provocará el coronavirus. Estos coronabonos mutualizarán la deuda y la responsabilidad de pago estaría en cada país, una suerte de Plan Marshall. He ahí el problema que tienen con este plan líderes como Angela Merkel y Rutte. Los estados del norte de Europa no quieren endeudarse, ya que opinan que con las medidas que ha adoptado cada país debería ser suficiente para traspasar la crisis.

La opción que defiende este bloque del Eurogrupo es hacer uso del fondo de rescate del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad). Los países a favor de esta opción opinan que es el mecanismo que ya conocemos y que sabemos que funciona. El MEDE podría prestar hasta el 2% del PIB de cada país que lo solicite. España recibiría 25.000 millones de euros. Aún así, expertos aseguran que esta cantidad podría no ser suficiente. Cabe destacar, en este sentido, que la cantidad de 200.000 millones movilizada por el Gobierno de España representa un 20% de nuestro PIB.

Ambas opciones deberían aprobarse en el Consejo Europeo. La presidenta y el vicepresidente del BCE, Lagarde y de Guindos además de la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyden, defienden la emisión de coronabonos. Cuando los líderes europeos superen un nuevo choque en medio de esta crisis mundial, sabremos qué tipo de ayuda nos llegará desde la Unión Europea.

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