La clave del acuerdo del siglo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado a conocer el llamado acuerdo del siglo, que se corresponde con el plan “Paz para la prosperidad” que la Casa Blanca ha elaborado con el supuesto objetivo de tratar de solucionar la crisis entre palestinos e israelíes y que se basa en la creación de un Estado de Palestina, dentro de Israel y fijar Jerusalén como “capital indivisible”. El acuerdo del siglo no ha durado más de 24 horas, dado que Palestina lo ha rechazado al apenas conocer las bases de la negociación.

El pasado 28 de enero de este año, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Trump ha presentado junto a un satisfecho presidente en funciones de Israel, Benjamin Netanyahu, este nuevo plan que, desde una aparente visión altruista, se basa en la idea de establecer dos estados: Israel y Palestina, este último ubicado dentro de las fronteras israelíes. Destaca la ausencia de representación palestina en la presentación del acuerdo.

Netanyahu y Trump en su comparecencia por el acuerdo del siglo

El Estado de Israel estaría además formado por los asentamientos de colonos judíos en Cisjordania. Trump les concede de esta manera la legalidad que el derecho internacional niega.

Por su parte, el hipotético Estado de Palestina del acuerdo del siglo, incluye una Cisjordania agujereada por los asentamientos colonos judíos, la Franja de Gaza y dos zonas en el desierto de Négurev: una residencial y otra industrial.

Cómo sería el Estado de Palestina según el acuerdo del siglo

Uno de los puntos clave del problema palestino-israelí es Jerusalén. En el acuerdo se asegura que será la capital “indivisible” de Israel, pero incoherentemente también establece que la capital de Palestina será la parte de Jerusalén Este que se encuentra al otro lado del muro que Israel comenzó a construir en 2002.

Además, en el acuerdo Estados Unidos promete a Palestina una inversión de 50.000 millones de dólares, si consienten la aplicación del plan.

Otra de las partes del acuerdo, exige que durante la negociación Israel controlará toda la seguridad, las aguas territoriales, el espacio aéreo y los cruces internacionales de Palestina, que además sería desmilitarizada y no se le permitiría formar alianzas internacionales.

En cuanto a los 5,6 millones de refugiados que ha causado el conflicto en el territorio, Estados Unidos reconoce su existencia, pero no aborda el derecho a retorno que tendrían estos refugiados, dejándolo a disposición de Israel.

Donald Trump ha declarado que se trata de una oportunidad histórica y que “podría ser la última que tengan”, refiriéndose a la aceptación palestina, que no ha sucedido.

A pesar de sus llamamientos al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbás (Al Fatah), éste lo ha rechazado rotundamente, al igual que el resto del pueblo palestino, que nada más conocer el acuerdo del siglo se han manifestado en una serie de protestas.

La solución que desde la Casa Blanca califican de realista “dará a los palestinos todo el poder para gobernarse a sí mismos, pero no los poderes para amenazar a Israel”.

El documento finaliza, a modo de conclusión, con la frase:

“Aunque la visión es ambiciosa, es realizable. El futuro de los palestinos es una gran y potencial promesa. La historia palestina no termina aquí. Su historia está siendo escrita”.

En cuanto a la reacción de los demás países, las potencias europeas han visto con estupor cómo Trump rompía con el status quo de Israel y Palestina, arriesgando las relaciones, ya profundamente dañadas, de ambos países.

En los países de Oriente Medio, ninguno se ha atrevido a apoyar de manera manifiesta el llamado acuerdo del siglo. En su lugar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Qatar han declarado prácticamente lo mismo: “apreciamos los esfuerzos de Estados Unidos para alcanzar la paz”.

Líbano, por su parte, ha manifestado abiertamente estar en contra del acuerdo del siglo.

Para entender el origen y las razones del conflicto que tiene lugar entre palestinos e israelíes debemos remontarnos a principios del siglo XX.

La inmigración sionista judía

Los judíos comienzan a querer un Estado propio, ya que empiezan a detectarse los primeros síntomas del antisemitismo que marcaría, unos años después, Europa durante la segunda guerra mundial.

Surge así el sentimiento sionista. Se trata de una ideología que no es exclusiva de los judíos. Surge a finales del siglo XIX y defiende la auto definición del Estado, que debe existir por el mero hecho de ser lo más ético.

La región que se corresponde con Palestina es para los judíos todo el territorio que se encontraba entre el mar Mediterráneo y el río Jordán. Era considerada un lugar sagrado para la religión judía y para otras religiones como la cristiana y la musulmana.

La zona estaba ocupada en su mayoría por árabes musulmanes, pertenecientes al Imperio Otomano.

Los judíos comienzan a llegar a la zona Palestina como colonos. Los habitantes palestinos rechazaban las aspiraciones sionistas sobre sus territorios y surgen choques entre ambos pueblos.

A partir de 1933, año en el que Adolf Hitler gana las elecciones en Alemania, la situación empeora, ya que comienzan a llegar aún más judíos que huían de la ola de antisemitismo que ahora se apoderaba de gran parte del continente europeo.

Es preciso destacar que la zona estuvo a cargo de Reino Unido durante la llegada de los judíos a Palestina. Su gestión no fue suficientemente eficiente a la hora de dominar la situación, que, como sabemos, persiste hoy en día.

La ocupación Británica

Imperio Otomano

Durante aquella época el territorio, que hoy en día se corresponde con la zona de tensión que nos ocupa, formaba parte del Imperio Otomano. Este luchaba en la primera guerra mundial junto a las Potencias Centrales (Alemania y Austria- Hungría). El ejército otomano fue derrotado por Reino Unido en 1917 y ocupó la zona.

Ese mismo año tiene lugar la declaración de Balfour, en la que Reino Unido promete que antes del fin de la guerra crearían un “Hogar Nacional Judío”.

En la declaración se dice que:

“El gobierno de Su Majestad favorece el establecimiento en Palestina de un Hogar Nacional para el pueblo judío y hará sus mayores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo. Queda bien claro que nada se hará para perjudicar los derechos civiles y religiosos de las existentes comunidades no- judías en Palestina, o sus derechos y estatus político del que los judíos gozan en cualquier otro país”

Arthur James Balfour
Declaración de Balfour (1917)

En 1920 la Sociedad de Naciones encarga de manera oficial, en la conferencia de San Remo, la administración de la parte del Imperio Otomano que se correspondería con la Franja de Gaza, Cisjordania, parte de los Altos del Golán y el Reino de Jordania por parte del Reino Unido. Distinguen así Palestina de Transjordania.

Dos años más tarde la Liga de Naciones establece el documento del Mandato palestino, en el que recordaban a los británicos sus promesa en la declaración de Balfour. Como respuesta, los ingleses decidieron posponer sus obligaciones, de modo que no se llegó a crear el Hogar Nacional Judío y la población árabe conservó el territorio de manera íntegra, pero el problema no había desaparecido.

En 1938 se redacta el informe de Woodhead que, de forma similar al acuerdo del siglo de Trump, propone repartir el territorio palestino en tres partes: Una zona árabe, la segunda correspondería a los judíos y la tercera zona sería central y neutral bajo la administración británica. Esta última zona incluye la ciudad de Jerusalén.

Cómo hubiera quedado el mapa de haberse aplicado el informe Woodhead

Tanto árabes como judíos rechazan el acuerdo.

Después de varias intentonas que siguen al informe Woodhead, en 1947 Reino Unido desiste y pide ayuda a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Dentro de ésta asamblea, Estados Unidos decide que se pondrá fin al mandato británico en Palestina. Los estadounidenses mantienen, durante esta época, buenas relaciones diplomáticas con los judíos en Palestina, ya que muchos inmigrantes judíos habían llegado a Estados Unidos durante la segunda guerra mundial buscando refugio.

La Resolución 181, la Nabka y la proclamación de Israel como Estado

La ONU adopta la Resolución 181 el 29 de noviembre de 1947 y establece el fin de la administración de Reino Unido en el territorio, que será definitivo en 1948 y concreta el reparto territorial entre los que serían los Estados árabe y judío. Establecen Jerusalén bajo la administración de la organización como un punto de neutralidad.

Estado judío y Estado árabe establecido en la Resolución 181 de 1947

Los judíos se mostraron satisfechos, ya que habían logrado un estratégico 55% del territorio.

Para los árabes palestinos, en cambio, la Resolución fue desastrosa.

Respuesta palestina a la Resolución

Los palestinos se rebelan contra lo establecido y son duramente reprimidos por los judíos sionistas que no querían un Estado con dualidad étnica y en su nuevo Estado eran la minoría de población.

Se sabe que entre 1947 y 1949 tuvieron lugar una serie de masacres de palestinos por parte de los judíos, con el objetivo de eliminar la suficiente población árabe como para convertirse en la mayoría demográfica.

Los ataques tuvieron éxito porque la población árabe estaba desorganizada y desprevenida, además el ejército judío era mucho más numeroso y mejor preparado que el suyo.

Los árabes llaman a este periodo la Nabka, la catástrofe y el éxodo árabe de Palestina. Se ha dicho que los palestinos se fueron voluntariamente bajo órdenes de sus ejércitos con la esperanza de volver y recuperar el territorio perdido, pero se ha demostrado que esto es falso y que los palestinos tuvieron que huir de las masacres para salvar sus vidas.

Entre las mayores matanzas ocurridas destaca la del la aldea Deir Yassin, en la que milicianos judíos asesinaron a más de 260 civiles árabes entre el 9 y el 11 de abril de 1948.

Los judíos proclaman el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948.

Al día siguiente Egipto, Jordania, Siria e Irak invaden Israel y comienza la primera Guerra árabe- israelí, a la que seguirán muchas más.

Nace el Estado de Israel

Guerra y paz

Israel resultó vencedor de la guerra árabe- judía de 1948 ya que, nuevamente, estaban mejor preparados que los árabes, que fueron incapaces de hacerles frente.

Se crea la línea verde, una frontera que dividía el Estado palestino (que ahora se corresponde con Cisjordania y la Franja de Gaza) con el de Israel. La línea verde divide también Jerusalén en dos: una parte occidental israelí y una oriental palestina.

Línea verde en Jerusalén.

Esta frontera establecida en la ciudad es la que los palestinos desean recuperar en la actualidad, ya que fue perdida después de la guerra de los Seis Días, en 1967.

Después de 1967 Israel ocupó varios territorios en la zona palestina de Cisjordania en la que ahora han surgido asentamientos de colonos judíos. Hoy en día se contabilizan en aproximadamente 10.000 los colonos viviendo en los asentamientos que han sido declarados ilegales por el derecho internacional.

La presencia de estos asentamientos judíos quiebra el Estado Palestino, haciendo imposible su existencia funcional.

En 1993 la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), formada por diversos grupos nacionalistas palestinos, e Israel firman los acuerdos de paz de Oslo, con la mediación de Estados Unidos.

En los acuerdos, los palestinos renuncian a la violencia y el terrorismo y reconocen el derecho de Israel a existir en paz y seguridad.

También se establece que las autoridades civiles y de seguridad palestinas controlarán el área que se corresponde con las urbes, llamada el área A. En el área B, de zonas rurales, sólo tendrán potestad las autoridades civiles palestinas.

Por desgracia, a finales de los años 90 las negociaciones quedaron estancadas, quedando muchos conflictos por resolver, entre ellos la capitalidad de Jerusalén.

Palestina después de los acuerdos de Oslo

No hay nada más representativo del abandono de las negociaciones entre ambos estados que el muro que Israel comenzó a construir en 2002 y que deja del lado israelí la ciudad de Jerusalén, incluyendo la ciudad vieja.

Muro entre Palestina e Israel / AFP PHOTO / THOMAS COEX
Muro atravesando Jerusalén y la antigua línea verde

Los intereses estadounidenses en Israel

Ya que hoy en día es considerada la mayor superpotencia, Estados Unidos se cree con autoridad para intervenir allá donde desee, con el obvio objetivo de proteger sus intereses y con la excusa de querer hacer del mundo un lugar mejor.

Los intereses americanos, en un principio, tenían que ver con la afinidad con una nación recién nacida, formada además por el pueblo que tanto había sufrido en la segunda guerra mundial.

Pero hoy en día su objetivo es encontrar un potente aliado en las fuerzas militares e ideológicas israelíes, que influyen en sus intereses de política exterior, sobre todo en materias económicas (como la venta de armas), en Oriente Medio.

Reconocimiento internacional de Palestina

La ONU reconoce a Palestina como Estado en 2012.

Es reconocida por 138 países pertenecientes a la ONU, como por ejemplo Corea del Norte, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí o Irak entre muchos otros.

Hay otros 50 países que se abstuvieron o votaron en contra del reconocimiento como Estado de Palestina, algunos de ellos fueron Reino Unido, España, Estados Unidos, Alemania o Francia.

Votación de Naciones Unidas en 2012

También la Unión Europea reconoció a Palestina el 17 de diciembre de 2014.

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